Presunción de veracidad policial

Desde el poder nos venden esta democracia como un sistema de garantías ante la ley, ordenada por el poder judicial, cuya separación del resto de poderes debe garantizar su independencia y donde toda persona tiene derecho al muy constitucional principio de igualdad.

Por supuesto el cuento de la democracia no se lo cree ya nadie que no quiera creérselo, la separación de poderes es una burla evidente, que ni incluso de ser cierta garantizaría absolutamente nada, pues a los estamentos del poder llegan los miembros de las clases sociales privilegiadas que ya lo detentaban previamente y finalmente los hueros derechos que la constitución reconoce son sólo eso, papel mojado repleto de tinta reseca.

Es obvio que los poderosos han creado e impuesto leyes a la medida de sus necesidades, a fin de perpetuar y defender sus privilegios y que los y las sometidas no pintamos mucho en ese juego perverso excepto como meras victimas.

Pero además de este sometimiento, no se quedan a gusto sino nos someten también a mofa permanente y es que reírse de la inteligencia de las personas, de cualquiera que no sean ellos en realidad, debe parecerles algo muy saludable y deseable, tanto que para tal fin no les basta la praxis de la evidencia, como que los ricos y sus adláteres mayormente jamás son juzgados, poquísimos condenados y anecdóticos los que por cortos periodos catan cárcel, ni que la justicia se aplique con severidad implacable y despiadada contra los más indefensos de la sociedad, o que las leyes sean cada día más represivas y punitivas… pero no, no era suficiente, tuvieron que legislar la desigualdad, reírse abiertamente a la cara de las personas, blindar descaradamente sus intereses en la mediación de sus perros guardianes, que obedientes defenderán la injusticia que esta justicia representa.

Y que mejor manera de hacerlo que esta:

presuncion-veracidad
La palabra de un policía vale más porque si y punto.

La ley burguesa española reconoce el principio de presunción de veracidad para los funcionarios con condición de autoridad, es decir, articula en legajo el autoritarismo mismo, de forma que sin pruebas mediante, la palabra de cualquier persona valdría menos a nivel jurídico y probatorio que la de cualquier fascista uniformado por el estado y a sueldo del mismo.

Para nosotras, libertarias y descreídas del estado y sus leyes de control, nos importa poco esta potestad y prevalencia de la palabra policial, pues somos conscientes que sólo significa una suerte de justificación legal para imponer la voluntad del estado en su totalizante dominio sobre las personas, pero que sin esa presunción de veracidad, los cauces no cambiarían lo más mínimo, el resto del engranaje judicial fallaría en el mismo sentido.

Pero aun así  siempre resulta “gracioso” recordar que si un policía dice que 2 + 2 son 5, motivado por su inherente prepotencia y chulería, que conjuntada con un poco de la ignorancia que es requerimiento básico entre cualquier persona que se dedique por oficio a truncar vidas, obligar, agredir, torturar a sus congéneres… si una de estas o  estos sujetos dice que 2 + 2 son 5, en un juicio, tendrá mas razón que quien diga que son 4, porque así lo dice la ley y punto en boca.

 

731 visitas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *